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Fast food: evítala aunque hagas ejercicio

Fast food: evítala aunque hagas ejercicio

¡Hola! Espero que ya hayas comido, porque hoy en Kip Infomed hablaré de un tema que, pese a lo peligroso que puede ser, es difícil evitarlo: se trata de la fast food o comida rápida. No me vas a negar que las pizzas, los hot dogs, las hamburguesas, las papas fritas y demás platillos similares, suelen ser muy ricos y seguro se te han antojado más de una vez, con todo y que sepas que este tipo de comida no es para nada saludable.

Ejercicio

Pero es muy importante reconocer que no todas las pizzas ni hamburguesas son necesariamente comida rápida. Existen muchos establecimientos, restaurantes de la mejor categoría, que trabajan con este tipo de platillos, convirtiéndolos en los principales de su carta, pero estos no son como los que ofrecen las principales cadenas de fast food, pues su preparación e ingredientes son muy distintos.

Por su parte, la comida rápida en general no aporta ni lo mínimo en cuanto a valor nutrimental se refiere, al contario, por todo el proceso que conlleva hasta que la comemos, suele provocar un aumento de peso considerable si se consume regularmente, además, no importa que hagas ejercicio, si no ganas algunas tallas o kilitos, sigues estando en riesgo, pues las grasas que contiene la fast food, son de las peores para nuestro organismo.

Así que con todo y que hagas rutinas diarias de ejercicio, nades o corras miles de kilómetros, personalmente te recomiendo que evites la comida rápida en la medida de lo posible, pues esta industria esconde cosas dignas de la peor pesadilla. Si no me crees o piensas que exagero, te invito a que veas “Super Size Me”, un documental hecho por Morgan Spurlock (él lo dirige y lo protagoniza), que te dejará impactada, pues este hombre se somete a una dieta exclusiva de fast food por un mes…

Ante tal situación es ilógico que se piense que obtendría buenos resultados, pero son impresionantes los estragos que puede generar una alimentación basada en la comida rápida, ya que no solo te engorda, sino que también puede causar daños irreversibles en órganos como el riñón. Para no arruinarte el desenlace del documental en caso de que no lo hayas visto, solo te diré de dónde partió tan descabellada idea, para que veas la importancia que cobra este tema.

Morgan vive en E.U., la principal potencia del mundo, con uno de los más altos niveles de industrialización, abarcando al sector de los alimentos y bebidas al grado de que estos deben ser procesados conforme al sistema para generar productos a gran escala y en el menor tiempo posible. Las cadenas de comida rápida se crearon con la finalidad de atender las necesidades alimentarias de una población que también necesita optimizar al máximo sus tiempos.

Por desgracia, la fast food no cumple con los estándares mínimos de calidad básicamente en ningún sentido: no son productos nutritivos y tampoco cuentan con las medidas sanitarias o de higiene que hacen que un producto sea apto para el consumo humano, en consecuencia, esta comida no es saludable y aunque cualquiera lo sepa, seguimos comiendo ahí o llevando a los peques por su paquete feliz, ¿apoco no?

Pues Morgan, interesado en la publicidad avasallante con la que cuentan estas cadenas de comida rápida, al grado de que todos los niños anhelan visitar estos restaurantes las más veces que puedan, observó que la cadena del famosísimo payaso, siempre nos invita a comer ahí, haciéndonos creer que realmente podemos ir a desayunar o a comer todos los días, sin ningún problema; uno de sus métodos más efectivos (además del juguete en la cajita contenta), es ofrecernos más por poco.

Seguro alguna vez, cuando tuviste que comer en alguno de estos restaurantes, la persona que te atendió te ofreció un tamaño más grande por una módica cantidad, “por 5 pesos más, le ofrecemos el paquete maxi”… Bien, si te pasó, pudiste haber creado tu propio documental, como el de este cineasta independiente que exhibió a la fast food como una de las principales causas de obesidad en E.U., que ocupa el segundo lugar como el país más obeso, solo después de México.

Y es que incitar a la población a comer más por tan poco dinero, es sinónimo de que el producto no es bueno, ¿quién va a vender algo a precio de risa si tiene la mejor calidad del mercado?  Así que más que ser una ganga para los consumidores, es una estrategia para la industria de la fast food, que sirve a la perfección para generar enormes ganancias y mantener a sus clientes comiendo en sus establecimientos mientras piensan “qué listo soy, pagué un poquito más y terminé comiendo como rey”…

Así que una forma de ir acabando con esta industria tan perjudicial, es no comer ahí, y ya si no te queda de otra, no caigas en su juego y come solo lo que quieras y no lo que te quieran vender, recuerda que la labor de los chicos que te atienden es ofrecer todo lo que su marca les pide, a ellos en nada les conviene ofrecer estas promociones, pues por si fuera poco, estas cadenas están catalogadas como uno de los sectores que ofrecen peores condiciones para sus trabajadores o empleados, además de que les pagan muy, pero muy poco.

Como siempre, mi recomendación es promover un estilo de vida saludable, regido por una buena alimentación y la práctica de ejercicio, así que si tienes antojo de una pizza o una hamburguesa, lánzate a un restaurante donde las preparen de manera artesanal, ya sé que el precio no se compara, pero la calidad tampoco.

No olvides que la información nos hace libres, libérate de tus malos hábitos y cambia tu vida para siempre, di no a la comida industrializada… ¡Hasta la próxima!

Mika Firma

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