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La mujer más bonita

La mujer más bonita

Ser kipcool es ser, ante todo, auténtica y creativa. Ser auténtica significa ser tú misma, todas tenemos la responsabilidad de ser lo que somos, y lo que somos lo construimos día a día. Creamos una imagen de nosotras, una imagen que podemos reinventar las veces que queramos sin perder aquellas cosas que nos caracterizan, que nos distinguen y nos hacen ser únicas e irrepetibles.


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Ser la mujer más bonita no es algo con lo que se nace, porque no hay mujer más hermosa que la que se procura, que la que se ama a sí misma sin importar lo que los demás digan. No le importa porque es una mujer segura de lo que es, de lo que quiere y lo que necesita, pero también sabe lo que no es, lo que no le gusta, y todo aquello que no le sirve o que le hace daño.

Muchas veces queremos ser igual de bonitas que nuestra madre, nuestra hermana, nuestra mejor amiga, intentamos alcanzar, otras veces, el ideal de belleza, seguimos los estereotipos de una estrella de cine, la protagonista de una serie o una telenovela, una conductora de televisión, una cantante o una modelo. Y no nos damos cuenta de que no necesitamos nada de lo que ellas tienen.

No, Scarlett Johansson no es ni la más bonita ni la más sexy, incluso cuando es una de las mujeres con más papeles protagónicos de Hollywood de los últimos tiempos. Johansson no tiene el cuerpo que tiene nomás porque sí, la mujer trabaja bastante duro para conservar su imagen y poder interpretar papeles de mujer seductora. Pero tampoco le han dado sus protagónicos únicamente por su belleza física, pues la seducción no depende exclusivamente de ello.

Una mujer inteligente es siempre más seductora que aquella que tiene las medidas perfectas y un rostro de ángel. Seguramente han escuchado este dicho: “la suerte de la fea, la bonita la desea”. Tal vez han añorado la fortuna de esa chica que, quién sabe por qué, tiene un novio que además de guapo es inteligente y súper lindo con ella. Ella, que ni siquiera es tan bonita, como que no es para él, no hacen pareja, bla bla bla. Pero, ¿realmente es cuestión de suerte?

No, chicas, lamento decirles que si van a esperar a que la fortuna les sonría y les presente, como por arte de magia, al hombre de sus sueños, eso no va a ocurrir. Idealizar a una persona es lo peor que podemos hacer en el terreno del amor, y en cualquier otro ámbito. Digamos que es como hacer una lista de todo lo que debe ser y tener una persona para que sea “perfecta”. Pero la perfección no existe, como tampoco existen los príncipes azules ni las princesas de los cuentos de hadas. Idealizar es esperar algo que no es real, porque es una invención, y una añoranza.

Y casi siempre que añoramos algo, ese algo se nos escapa. A todas nos ha pasado, mientras más queremos estar con alguien, menos estamos. O si ya tenemos algo de lo que queríamos, si ya acabamos nuestra carrera, ya tenemos un buen trabajo, ¿qué nos falta? Un novio, una pareja. Y no sólo en ese terreno, si ya logramos perder los kilitos que teníamos de más, si ya tenemos el color de cabello que siempre quisimos, ¿qué sigue? Quizá rizarlo, alaciarlo, cortarlo o ponerle extensiones…

Sin importar de qué se trate, siempre queremos más, es algo completamente natural, normal en la sociedad en la que vivimos. Así como hay mujeres que tienen una idea del hombre perfecto, hay hombres que tienen una idea de la mujer perfecta. Ellos, los idealistas, también quieren más, quieren que su novia lo tenga todo, que sea la más bonita, la más inteligente, la más comprensiva, etcétera. Y es precisamente por esto que en la actualidad la mayoría de las relaciones acaban antes de empezar.

Muchas personas tratan de entender por qué hoy las relaciones duran tan poco, yo soy una de ellas. Uno de los libros que más me han gustado y me han ayudado a tener una nueva visión de las cosas se titula Amor líquido. Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos, del sociólogo Zygmunt Bauman. En este libro no sólo se estudia lo que podría considerarse como amor romántico,  se extiende a otros tipos de amor. Para el autor del libro, la superficialidad, la fugacidad, la idealización y la carencia de compromiso son las características de las relaciones interpersonales de nuestra sociedad. El porqué lo tendrán que descubrir ustedes.

Así que  les recomiendo el libro ampliamente, como recomiendo, siempre, construir una visión propia de las cosas, una actitud muy personal, un estilo único, una belleza inigualable. Recuerden, kipcool, que la mujer más bonita es la que se ama a sí misma tal y como es porque ha tenido el placer de construirse, y no dejar que nada ni nadie la convierta en una muñeca en serie, fabricada con un molde y dispuesta para que jueguen con ella. Una mujer más auténtica es siempre una mujer más libre.

doctoradre

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